
Todos los días dejamos huellas que determinan el laberinto del diario acontecer; normalmente dormimos, nos levantamos, caminamos. ..., en fin, realizamos una serie de acciones que se entrelazan con toda la gama de actividades producidas por todos lo demás. Los seres humanos a veces tendemos a enclaustrarnos en nuestra indivilualidad, basta percatarnos sobre cuantas veces nos encontramos charlando con nosotros mismos. Desde que nuestro ser tuvo su génesis fue una sola célula la que nos conformaba, la cual luego se dividio innumerablemente formando grupos, y conglomerados más elaborados, dejando atrás aquella primaria individualidad celular; es más, los aún existentes organismos unicelulares son los menos evolucionados, por su falta de capacidad de multidividirse y formar asociaciones.
En este sentido resulta propio percatarnos -y más nos vale tenerlo bien presente- que como personas pertenecientes a una comunidad, no somos organismos unicelulares, no resulta conveniente limitarnos a nuestra individualidad. Somos pertenecientes a esta realidad de nuestro diario acontecer, y cada vez que el alba se ilumina, nos sumamos al laberinto que se conforma por toda la actividad humana, y cada entronque, cada interactuación, le da forma a esa maraña para formar así la historia de nuestra sociedad, de la que todos formamos parte, todos la escribimos constantemente.
Ante tales circunstancias me veo obligado a sumarme a los intrincados caminos de la interactuación humana, ahora mediante este blog, que se ubica ya no en un laberinto del mundo material, sino en otro laberinto o red virtual, lugar donde también predominan las interelaciones humanas; en este medio tendrán cabida opiniones, confesiones y otros relatos, mediante los cuales se pretende en cualquier mínima forma, estampar esa huella que sumada a las demás le de forma al laberinto del diario acontecer humano. Será difícil desprenderse de esa individualidad que me obliga a charlar cotidianamente conmigo mismo, para encontrar la sintáxis adecuada para plasmar esa charla en estas publicaciones y procurar con ello platicar ahora con el "uno mismo" de cada uno de ustedes. - - - - - Y con este mensaje de bienvenida, comenzamos.
En este sentido resulta propio percatarnos -y más nos vale tenerlo bien presente- que como personas pertenecientes a una comunidad, no somos organismos unicelulares, no resulta conveniente limitarnos a nuestra individualidad. Somos pertenecientes a esta realidad de nuestro diario acontecer, y cada vez que el alba se ilumina, nos sumamos al laberinto que se conforma por toda la actividad humana, y cada entronque, cada interactuación, le da forma a esa maraña para formar así la historia de nuestra sociedad, de la que todos formamos parte, todos la escribimos constantemente.
Ante tales circunstancias me veo obligado a sumarme a los intrincados caminos de la interactuación humana, ahora mediante este blog, que se ubica ya no en un laberinto del mundo material, sino en otro laberinto o red virtual, lugar donde también predominan las interelaciones humanas; en este medio tendrán cabida opiniones, confesiones y otros relatos, mediante los cuales se pretende en cualquier mínima forma, estampar esa huella que sumada a las demás le de forma al laberinto del diario acontecer humano. Será difícil desprenderse de esa individualidad que me obliga a charlar cotidianamente conmigo mismo, para encontrar la sintáxis adecuada para plasmar esa charla en estas publicaciones y procurar con ello platicar ahora con el "uno mismo" de cada uno de ustedes. - - - - - Y con este mensaje de bienvenida, comenzamos.

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